Según la mamá de Nicolás Deanna, impulsora de esta ley a nivel nacional, lo que dice Amra Santa Fe «es absolutamente descabellado».
En septiembre de 2025, el Congreso de la Nación aprobó esta ley, impulsada a lo largo de ocho años por familiares de pacientes que fallecieron por casos de mala praxis médica. En estos momentos, avanza en la Legislatura de Santa Fe el proceso de adhesión a esa norma nacional.
Antes de que el proyecto sea tratado en el Senado de la provincia, Amra advirtió que el texto «desconoce la práctica médica diaria y omite la profunda crisis estructural que atraviesa el sistema de salud santafesino, tanto en el sector público como en el privado».
Nicolás Deanna falleció el 2 de noviembre de 2017, cuando apenas tenía 24 años y por causas que pudieron evitarse. Lo que comenzó como un supuesto e inofensivo dolor de cabeza, terminó en una meningitis bacteriana que su médico no supo, no pudo o no quiso ver, a pesar de las evidencias.
Desde entonces, la mamá de Nicolás, Gabriela Covelli, comenzó un largo camino de consultas, reclamos, investigación y lucha; junto a otros familiares de víctimas de casos de mala praxis médica, que terminó con la aprobación de esta ley a nivel nacional.
«Lo que dice Amra es absolutamente descabellado»
«Lo que Amra dice es absolutamente descabellado. No se trata de opiniones encontradas, sino que lo que ellos afirman está mal. Esta ley fue apoyada por la Academia Nacional de Medicina, por médicos, por Colegios de Médicos», aseguró Gabriela en el programa Creo, que se emite cada mañana en AIRE.
Y añadió: «Yo entiendo que un sindicato debe defender los salarios de sus afiliados. Lo que no puedo entender, es que quiera defender los salarios de sus afiliados yendo contra la seguridad y la vida de las personas y de sus propios representados; porque la Ley Nicolás intenta preservar la vida y la salud de la población, y también de los médicos».
Entre otros puntos, la Ley Nicolás plantea instaurar una duración de los turnos y de las horas de trabajo de los equipos de salud, para evitar su agotamiento físico o mental; y prevé medidas de protección de los profesionales para salvaguardarlos de casos de violencia o intimidación ejercidas por su labor.

Nicolás Deanna murió a los 24 años, por una meningitis que su médico nunca diagnosticó.
También crea un Registro Unificado de Eventos Centinela (RUDEC): en casos en los que durante una práctica médica se respetan todos los protocolos, y aun así se produce una situación no prevista, el hecho deberá quedar registrado.
Además, la ley establece la creación de una Red Federal de Registros de Profesionales de la Salud (REFEPS), donde se deben dejar asentados médicos que reciben sanciones disciplinarias. Esta información deberá ser de acceso público. Actualmente, médicos sancionados en una provincia, terminan ejerciendo en otras.
Otro de los puntos clave es que la norma prevé certificaciones periódicas de las aptitudes de cada profesional de manera obligatoria. En estos momentos, en Argentina, alrededor del 25% de las especialidades cuentan con certificaciones. Estas certificaciones podrán estar en manos del Ministerio de Salud, de las diferentes sociedades científicas o de las universidades públicas.
En caso de verificarse una limitación de las condiciones psicofísicas de una persona perteneciente al equipo de salud, debe evaluarse el grado de capacidad laboral y las tareas que específicamente no podrán realizarse, para su posterior reasignación de trabajo en la misma institución.
Los argumentos de Amra Santa Fe
Amra Santa Fe planteó su oposición a la adhesión a la Ley Nicolás en la provincia, sobre la base de distintos argumentos:
- Falta de infraestructura e insumos: «No se pueden exigir protocolos obligatorios de alta complejidad en efectores que diariamente sufren la escasez de insumos básicos y obsolescencia edilicia».

Amra Santa Fe pide se escuchada por la Cámara de Senadores de la Provincia y se opone a la sanción definitiva de la Ley Nicolás.
- Precarización laboral y colapso de guardias: «La regulación de las cargas horarias, sin una recomposición salarial urgente ni el nombramiento de nuevo personal, provocará el vaciamiento de las guardias y un perjuicio directo a la población».
- Judicialización y medicina defensiva: «Tal como está redactada, la norma promueve la criminalización del acto médico y fomenta una medicina defensiva que ralentiza la atención, encarece el sistema y deteriora el vínculo médico-paciente.
«Es una mentira absoluta» que esta ley judicialice la Medicina
Gabriela Covelli respondió a cada uno de estos planteos del sindicato: «Es una mentira absoluta que Ley Nicolás vaya a judicializar más la medicina. Esta ley se basa en principios de lo que se llama cultura justa en seguridad del paciente. No estamos diciendo que se reporten en el Rudec con nombre y apellido a los médicos».
«Lo que planteamos —agregó— es que si un hospital murieron tantos chicos por una determinada causa -a pesar de que se cumplen los protocolos médicos-, que reporten lo que está ocurriendo, para poder trabajar sobre los errores».
«El reporte no es una denuncia, es un reporte de hechos, no de denuncias sobre personas. Realmente creen que la Academia de Medicina hubiera avalado esta ley, si judicializara el trabajo médico», advirtió.

Gabriela Covelli impulsó durante ocho años una ley que busca disminuir los casos de mala praxis médica: la Ley Nicolás terminó siendo aprobada en septiembre de 2025 por el Congreso de la Nación.
Gabriela insistió en que «las familias que padecimos las muertes por mala praxis, entendimos que los médicos tienen que trabajar con jornadas limitadas de labor. Mi hijo murió por esto. Entonces, sí quiero jornadas limitadas de trabajo».
«Que el sindicato se oponga a la ley porque en edificios obsoletos y precarizados, es decir que como hay precariedad, debería haber menos existencias en seguridad. Es como si plantearan que, como un hospital no tiene los recursos, entonces los médicos no se lavan las manos» antes de operar, insistió.
«Entiendo que el sindicato quiera defender los salarios de sus afiliados, que en este caso son médicos, —añadió—. Pero entiendo también que estos médicos deben defender y priorizar la vida de las personas. No pueden, no pueden decir lo que dicen… Es vil, es ruin decir que se oponen a esta ley».
La ley tiene en Santa Fe media sanción de Diputados. Y según explicó Covelli, «por un error legislativo» en su momento ya fue aprobada en el Senado, pero ahora deberá ser tratada nuevamente en la Cámara alta.
«Si ahora esta ley no sale aprobada, que me expliquen después los legisladores por qué cambiaron de opinión», sostuvo.
«La verdad —sostuvo Gabriela— es que el sindicato debería salir a pedir disculpas, en lugar de pedir al Senado que los escuchen para seguir barriendo los problemas por sus intereses personales».

